La revista de internet www.magazinedigital.com, de La Vanguardia, ha elaborado un minucioso reportaje sobre una de las tradiciones más arraigadas de nuestra comarca: la trashumancia.
El reportaje comienza con estos textos:
Noviembre ha sido un mes gélido, de rasgos invernales. Casi todas las madrugadas han rozado la helada. Muchos días, el viento ha agravado la sensación de frío, logrando traspasar hasta cinco capas de ropa e instalándose en los huesos de manera permanente. Ajenas a esas sensaciones humanas, las ovejas van a su ritmo. No tienen el más mínimo inconveniente en aminorar el paso justo en el collado, donde el viento sopla aún más fuerte, a fin de aprovechar los últimos brotes verdes que ofrece el otoño. Y el pastor se detiene ahí, paciente, sin prisas, siempre al ritmo del rebaño.
La marcha podría ser más rápida, pero las ovejas compaginan su recorrido con la constante búsqueda de pasto. La combinación de actividad física y buena alimentación garantiza que la carne será sana y sabrosa, principal razón por la cual el pastor se adapta estoicamente al paso lento del ganado. “El cordero trashumante, de carne roja, es de mayor calidad que el sedentario, que está alimentado con pienso”, asegura el pastor, antes de quejarse de los carniceros “que van diciendo a sus clientes que la carne de cordero, cuanto más blanca, mejor”.
La trashumancia es una actividad ganadera milenaria que tuvo una enorme importancia en la península Ibérica hasta bien entrado el siglo XIX. Hoy en día sigue constituyendo el principal método para mantener el ganado en muchos países del Tercer Mundo. En Europa, sin embargo, se considera una costumbre anacrónica. Pese a eso, los hermanos Vidal e Ismael Martínez y varios familiares continúan haciendo la vereda dos veces al año.
Forman uno de los escasísimos grupos de ganaderos españoles que siguen conduciendo sus rebaños hacia el sur cuando el frío llega a su tierra. Naturales de Guadalaviar, población de la sierra de Albarracín cuya gran tradición ganadera se ha traducido en la construcción de un museo dedicado a la trashumancia, los varones de algunas familias ganaderas parten a principios de noviembre para recorrer más de 400 kilómetros a pie por la cañada real conquense, hasta la provincia de Jaén. Tras pasar todo el invierno y la primavera en Andalucía, en junio inician el camino de regreso a Aragón.
Desde Turismo Sierra de Albarracín, te recomendamos la lectura del artículo completo, que puedes encontrar en el siguiente enlace:
http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/pageID/1/cnt_id/5465
Si quieres más información sobre esta forma de vida, puedes visitar El Museo de la Trashumancia, en Guadalaviar.
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